Colombia enfrenta un desafío fiscal que exige decisiones responsables. Sin embargo, considero que antes de pensar en aumentar la carga tributaria de los ciudadanos y las empresas, debemos preguntarnos si el Estado está administrando adecuadamente los recursos que ya recibe.
La discusión sobre los nuevos gravámenes al IVA, especialmente aquellos que podrían afectar productos de consumo cotidiano, merece especial atención. No podemos desconocer que cualquier incremento en los costos termina teniendo repercusiones en el bolsillo de los hogares, el consumo y la actividad empresarial.
No se trata de desconocer las necesidades de financiación del Estado, sino de establecer prioridades y garantizar que cada peso recaudado se traduzca en bienestar, infraestructura, oportunidades y desarrollo.

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