LA EDUCACIÓN DE CALIDAD NO PUEDE SER UN PRIVILEGIO EN LA GUAJIRA
Es motivo de orgullo que 16 instituciones educativas de La Guajira hayan alcanzado la categoría A+ en la clasificación del Icfes. Felicitaciones a sus directivos, docentes, estudiantes y familias.
Sin embargo, hay una cifra que no podemos ignorar: 113 establecimientos educativos oficiales permanecen en la categoría D y ninguno alcanzó la máxima clasificación.
Esto debe llevarnos a una reflexión profunda.
La educación pública no puede convertirse en una alternativa de segunda categoría. Un niño de una comunidad rural, de una ranchería indígena o de un barrio vulnerable de Riohacha debe tener las mismas oportunidades de recibir educación de calidad que cualquier otro estudiante.
No se trata de desmeritar la educación privada, sino de preguntarnos por qué el sistema público no está ofreciendo resultados similares.
Necesitamos revisar la inversión, la infraestructura, la capacitación docente, la conectividad y, sobre todo, exigir resultados a quienes tienen la responsabilidad de administrar la educación.
La educación no puede depender del bolsillo de los padres. Debe ser una garantía de oportunidades para todos.
Desde el Partido Republicano creemos que La Guajira necesita dejar de normalizar sus problemas y comenzar a construir soluciones.
La educación debe ser una prioridad, no solamente un discurso político.

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